miércoles, 8 de julio de 2015

El sistema educativo actual

"El sistema educativo actual"

Son muchas las horas que paso navegando por Internet, orientándome e intentando aprender perspectivas nuevas sobre mi profesión, la docencia. También son muchos los blogs que sigo de compañeros y compañeras docentes, en especial de infantil, donde, en su mayoría, brilla una forma de trabajar en la que prima la integración y la adaptación de todas las actividades que se realizan a cada los/as alumnos/as. 
Parece ser que en la Educación Infantil, se tiene realmente asumido que cada persona es un ser único e irrepetible, con unas características, capacidades y dificultades propias y por ello se enseña con una metodología basada en el juego y fundamentada en aprendizajes concretos adaptados a cada necesidad.
Pero... ¿Qué ocurre con la llegada a la Educación Primaria?
Lástima que todo el trabajo que se hace desde la Educación Infantil quede en el "cajón" de los recuerdos, cuando los alumnos/as logran llegar a la Educación Primaria. 
En esta etapa, hay que trabajar duro, debemos machacar la lectura, escritura, el cálculo..., se acabó el juego y el aprendizaje de forma lúdica y motivadora, ¡ya "somos grandes" y ahora toca trabajar!. 
Si nos paramos a reflexionar, el niño/a encuentra una barrera, un cambio brusco en su concepto de "aprender", ¡pues tan sólo han pasado unos dos meses de diferencia (los meses de verano), y en el colegio todo ha cambiado! , ¡Ahora, todos debemos hacer las mismas cosas!.
Lástima que este sea el sistema educativo que tenemos actualmente en España, porque como representa la imagen que adjunto un poco más abajo, todos y todas llevamos dentro nuestra parte de "genios", pero todos/as sabemos que la perfección no existe y por tanto cada uno/a de nosotros/as destacamos en algo concreto, pero no en todo. 
¿En qué falla por tanto nuestro sistema educativo?
Uno de los aspectos más fundamentales en los que falla, a mi modo de ver, es precisamente en la obligación de que todos/as los alumnos/as deban conseguir los mismos objetivos, por el simple hecho de ser impuestos por obligación como aquellas "metas" que deben haber adquirido en un determinado curso, sin tener en cuenta las capacidades, dificultades, ritmos de aprendizajes y numerosas cuestiones personales que influyen en todos los aspectos del desarrollo del niño/a y consecuentemente, en sus aprendizajes.
Pienso que deberíamos fundamentar los aprendizajes a raíz del potencial de cada alumno/a, invitándoles así a aprender desde la motivación por hacerlo, haciéndoles creer siempre en sus capacidades y partiendo de sus intereses, lo cuál, no quiere decir que pintemos todo en un mundo de rosas, porque el niño/a también aprende a partir de la "frustración", pero una cosa es hacer entender al alumnado que no puede destacar en todo y otra muy diferente es hacer que éste termine desvalorándose, en vez de apreciar todas sus potencialidades.



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